raza
Labrador Retriever
Nombre oficial FCI
Labrador Retriever
Clasificación FCI
Grupo 8: Perros cobradores de caza, levantadores de caza y perros de agua
Sección 1: Perros cobradores de caza
Con prueba de trabajo
Estándar FCI Nº 122
Origen
El Labrador Retriever, reconocido oficialmente por la FCI como originario de Gran Bretaña, tiene sus raíces en los perros de trabajo de la isla de Terranova, en la actual Canadá. Estos perros, conocidos como “perros de San Juan” o “St. John’s dogs”, ayudaban a los pescadores a recuperar redes, líneas y peces que se soltaban, además de lanzarse al agua helada para traer cualquier objeto que cayera.
A principios del siglo XIX, nobles y cazadores británicos importaron algunos de estos ejemplares y comenzaron un programa de cría selectiva en Inglaterra. El objetivo era perfeccionar un perro que, además de nadar con destreza, fuera ágil en tierra y tuviera la resistencia, la docilidad y la capacidad de trabajo necesarias para convertirse en el cobrador ideal de aves de caza. Así nació el Labrador Retriever tal como lo conocemos hoy.
Historia y desarrollo
En Inglaterra, familias influyentes como los duques de Buccleuch y los condes de Malmesbury fueron determinantes en el establecimiento de la raza. Seleccionaron cuidadosamente los ejemplares con mejor disposición para el cobro y más resistentes a las duras condiciones climáticas, manteniendo una estructura sólida y un carácter dócil.
Con el tiempo, el Labrador no solo se consolidó como un cobrador excepcional en las llanuras, marismas y lagos británicos, sino que también ganó protagonismo en la caza deportiva internacional. En el siglo XX, su popularidad creció enormemente en Norteamérica y Europa, convirtiéndose en la raza de perro cobrador más difundida en el mundo.
Hoy en día, se encuentra en diferentes líneas de crianza:
Líneas de trabajo: seleccionadas por funcionalidad, instinto de cobro, resistencia y capacidad de aprendizaje.
Líneas de belleza o exposición: enfocadas en morfología y estética según el estándar.
Líneas mixtas: que buscan equilibrio entre funcionalidad y conformación.
Apariencia general
El Labrador Retriever es un perro de tamaño mediano a grande, robusto y bien equilibrado. Su apariencia refleja fuerza y resistencia, sin ser tosco.
Altura: entre 54 y 57 cm en hembras, y entre 56 y 59 cm en machos.
Peso: de 25 a 36 kg, según sexo y condición.
Cabeza: cráneo ancho, stop marcado, hocico fuerte y recto.
Ojos: medianos, de color marrón o avellana, con expresión inteligente y bondadosa.
Orejas: de tamaño medio, caídas, pegadas a la cabeza.
Cola: característica de la raza, gruesa en la base y redondeada, conocida como “cola de nutria”.
Pelaje: corto, denso, con subpelo resistente al agua.
Colores: negro, amarillo (del crema pálido al rojizo) y chocolate.
Carácter y temperamento
El Labrador Retriever es célebre en todo el mundo por su carácter amable, equilibrado y confiable. La FCI lo describe como un perro de temperamento estable, inteligente, con gran disposición para agradar y trabajar en cooperación con su guía.
Es sociable por naturaleza, tanto con personas como con otros perros.
Tiene un instinto de caza y cobro muy marcado.
Destaca por su paciencia y docilidad, cualidades que lo convierten también en perro de familia.
No es un perro agresivo ni excesivamente tímido; se espera que mantenga siempre una actitud equilibrada.
Habilidades como cobrador
El Labrador Retriever es considerado por muchos como el cobrador más completo:
Marcaje: gran capacidad para observar, memorizar y ubicar con precisión la caída de la pieza.
Nado: nadador nato gracias a su cola de nutria, su pelaje doble y su cuerpo compacto.
Versatilidad: se adapta a todo tipo de terrenos: agua, llanura, monte, zonas de difícil acceso.
Resistencia: puede trabajar durante largas jornadas sin perder energía.
Obediencia y concentración: aprende rápido, mantiene la atención y responde al adiestramiento con eficacia.
Trabajo en frío y calor: soporta condiciones climáticas diversas, aunque se desempeña mejor en climas templados y fríos.
Estado actual
Hoy el Labrador Retriever no solo se utiliza en caza y deportes de cobro, sino también en múltiples roles sociales: perro guía, perro de asistencia, perro de detección, perro de terapia y perro de rescate.
Sin embargo, la enorme popularidad de la raza ha traído riesgos: la cría indiscriminada y enfocada únicamente en la estética ha provocado que algunos ejemplares pierdan la aptitud funcional y el temperamento de trabajo que originalmente caracterizaban al Labrador.
Por ello, es fundamental recurrir a criadores responsables que seleccionen tanto por morfología correcta como por aptitudes de trabajo, asegurando así la preservación de su verdadera esencia como perro cobrador.
Observaciones técnicas
Excelente perro para principiantes, ya que combina docilidad con disposición de trabajo.
Requiere ejercicio físico diario y estimulación mental para mantener equilibrio.
En adiestramiento avanzado, puede alcanzar niveles de altísima especialización en cobros múltiples, cobros ciegos y trabajos de gran complejidad.
Se debe prestar atención a su tendencia a la obesidad, controlando la alimentación y el ejercicio.
En pruebas de campo, es valorado por su seguridad al entrar al agua, su rapidez en línea recta y su firmeza en la entrega.
